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viernes, 25 de marzo de 2016

La Toscana, Ese Rincón Tan Emocionante De Italia Que Deberías Visitar

La Toscana es una región italiana llena de joyas tanto en forma de paisajes, como edificios, pueblos y vinos. Por eso si te vas de Erasmus en Italia o tienes pensado escaparte a la región más romántica de Italia, sería un pecado no hacer una parada en sus “ciudades de bandera”, conocer sus pueblos más recónditos o perderse por sus viñedos. No puedes volver a España sin conocer algunas de las claves que hacen de la Toscana la cuna del Renacimiento porque nadie te lo perdonaría. 

De pueblecitos por la Toscana
Si quieres dejar para otro viaje las grandes ciudades e irte de pueblos, ten en cuenta que cuánto más rural sea la zona más barato será. Y cuánto más perdido esté el pueblo en el mapa, mejor. Una muy buena opción para hacer una escapada rápida es acercarse al casco histórico de Castiglion Fiorentino, una joya del medievo. Pienza (en la provincia de Siena) se levantó sobre un poblado etrusco en el Valle D’Orcia y precisamente su mezcolanza lo hace más especial. Y mi última propuesta en materia de pueblos es Montepulciano, muy cinematográfico desde el rodaje de New Moon, de la saga Crepúsculo.

La ruta del vino
Viajar desde Florencia y Siena –por la campiña toscana- es una auténtica aventura para el paladar. Da igual si eres experto en vino y aficionado  al vino. Es una experiencia 10. En concreto desde Chianti parten cerca de una veintena de rutas por los viñedos y los sabores de la región.

La variedad más conocida de la comarca es el Sangiovese, pero son más de 36 las cosechas con denominación de origen que pelean a diario por darse a conocer al mundo. Si eres de tinto: ´Chianti´, ´Vino Nobile de Montepulciano´o ´Carmignano entre otros. Si te va más el vino blanco apunta el ´Vernaccia di San Gimignano´. Eso sí, si bebes no conduzcas.

Florencia, la casa de El David de Miguel Ángel
Si eres de los que te gustaban las clases de Arte en el insti´, en Florencia te vas a hartar. Es la ciudad del Renacimiento por excelencia, la ciudad donde aguarda la escultura de uno de los hombres más famosos de todos los tiempos: El David de Miguel Ángel. Pero hay más. No hay que quedarse en los tópicos.

Florencia invita a pasear. Mi consejo es que recorras el Puente Vecchio, la Galería degli Uffizi con parada obligatoria en la Venus de Botticelli, que entres en el Duomo (la Catedral de Santa María de las Flores), que te tomes un café en la Piazza della Signoria, que te asomes al Piazzale de Michelangelo y que te pierdas por la Galería de la Academia, donde descansa desde hace años El David.

La Torre de Pisa y su inclinación
No hay quien se resista a hacerse una foto empujando  la Torre de Pisa, uno de los monumentos más inestables de Europa con una inclinación de 4 grados. Se levantó allá por el año 1173 y enseguida se empezó a torcer como un churro. Muchos siglos después, lo llamativo es que este monumento de 55,7 metros de altura y 14.700 toneladas de peso siga en pie.

Se han tocado los cimientos, se han reforzado las paredes con más de 600 toneladas de plomo, se ha reforzado el subsuelo con la inyección de nitrógeno líquido y se han colocado barras de hierro para frenar su inclinación. En 1999 la Torre de Pisa fue estabilizada e incluso logró ser enderezada. Lo que está claro es que si no fuera por su espectacular inclinación, hoy Pisa no sería lo que es: uno de los lugares más turísticos del mundo y el aval de ser Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Si todavía no te has decidido, solo una cosa más: ve con el corazón fuerte porque vas enamorarte tanto de Italia que de allí ya no querrás volverte nunca.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Un pueblo medieval - Besalú (Girona)

Las fotos de Besalú parecen una “reconstrucción digital” de un pueblo medieval, pero es tan real como lo puede contar su historia. Su magia se acrecienta por su emplazamiento y el entorno que ofrece vistas magníficas y una atmósfera difícil de repetir. Besalú es uno de los principales conjuntos medievales de España, un paisaje urbano congelado en el tiempo que incluye puentes, murallas y construcciones que no han cambiado por siglos.

martes, 18 de marzo de 2014

Un pueblo adaptado a su medio - Albarracín (Teruel)

Se encuentra situada cerca de la antigua ciudad romana de Lobetum. Los árabes llamaron al lugar Alcartam que se derivaría del antiguo topónimo de Ercávida, pasando a denominarse más tarde como Aben Razin, nombre de una familia bereber, de donde se derivaría su nombre actual. Otros opinan que el término "Albarracín" se derivaría del celta alb, 'montaña', y ragin, 'viña', 'uva' o del antropónimo Razin.3

Sin duda el topónimo procede de Ibn (ben) hijo de Razin (reyes taifas de Albarracín desde la fitna hasta Ibn Mardanis, rey Lobo de Murcia. es decir Al lugar de los hijos de Razin, aunque hasta el s.XIX su nombre oficial es Ciudad de Santa María de Albarracín, denominándose en época islámica Santa María de Oriente
El casco antiguo se encuentra construido sobre las faldas de una montaña, rodeada casi en su totalidad por el río Guadalaviar. Al norte se encuentra la sierra de Albarracín, y al sur los montes Universales. Parte de su término municipal está ocupado por el Paisaje protegido de los Pinares de Rodeno.

En los alrededores nacen los ríos Guadalaviar, Tajo, Júcar, Cabriel y Jiloca.

Su término municipal es, por razones históricas, uno de los más grandes de la provincia de Teruel (sólo superado por el de Alcañiz) y en él se encuentran las localidades de: Albarracín (capital del municipio), El Cañigral, Las Casillas de Bezas, Collado de la Grulla, Valle Cabriel, El Membrillo, San Pedro y Valdevecar.
El pueblo está encaramado en un peñón y rodeado por el Guadalaviar. Por este lado y mirando hacia el río se hallan edificadas las casas colgadas. Dentro del pueblo sus calles son empinadas y estrechas, con rincones muy pintorescos. La construcción ofrece la original arquitectura popular con la forja propia de la provincia además de tener el color rojizo característico llamado rodeno.

La ciudad se divide en dos zonas:

La parte antigua, la Ciudad, con sus casas colgadas sobre la hoz del río.
El Arrabal, situado en la vega del Guadalaviar.

sábado, 15 de febrero de 2014

cinco encantadores pueblos de la costa italiana

Cinque Terre es una región de la costa noroeste italiana, de la provincia de La Spezia y bañada por las aguas del mar de Liguria. Su nombre, Cinco Tierras en castellano, hace referencia a sus cinco pueblos: Manarola, Vernazza, Monterosso, Riomaggiore y Corniglia.

Se trata de un lugar de gran belleza natural, localizado dentro del Parco Nazionale delle Cinque Terre, declarado Patrominio de la Humanidad en el año 1997. Sus bonitos acantilados, calas, playas y contar con algunos de los pueblos con más encanto de Italia, lo convierten en un destino de viaje realmente interesante.

Manarola es quizás el pueblo más bonito de los cinco, con sus casas de colores apiladas de forma escalonada. Pasear por sus estrechas calles, degustar la comida local en sus buenos restaurantes o poder bañarse es una piscina natural con aguas de color turquesa, son sus grandes atractivos.

Monterosso es el pueblo más al norte de los cinco y es el más preparado para el turismo, disponiendo de más hoteles y servicios en general. Ademas, en él se pueden encontrar las playas más extensas de la región.

Vernazza es un pueblo de estilo pesquero tradicional, donde destacan su plaza principal, la Iglesia de Santa Margarita de Antioquia de estilo gótico y el Castillo de Doria y Belforte.

Corniglia es el más pequeño de los pueblos y el único que no dispone de acceso directo al mar, al estar localizado en una colina a unos 100 metros de altura. Sin embargo, a través de él se puede llegar a alguna de las calas más bellas de Cinque Terre.

Riomaggiore es el pueblo que se encuentra más al sur y por lo tanto más cerca de La Spezia. Destacable su centro histórico que data del siglo XIII, así como la Iglesia de San Juan Bautista y el Castillo de Cerricó. Se trata de un lugar más tranquilo que Vernazza o Manarola y quizás más genuino.
Creo que puede ser el lugar ideal para una escapada de fin de semana esta primavera ;)

Cómo llegar a Cinque Terre: en tren siguiendo la ruta Pisa-Génova hasta La Spezia, por carretera tomar la salida Carrodano-Levanto y seguir la SS1 dirección Pignone, en avión los aeropuertos más próximos son los de Pisa y Génova.

Cómo moverse por Cinque Terre: no está permitido el uso de coches para los no residentes, por lo que la mejor opción puede ser moverse a pie, haciendo uso de la red de caminos que une los cinco pueblos. También es posible el desplazamiento por barco.

Qué hacer en Cinque Terre: degustar su cocina tradicional donde el pescado es el protagonista, probar el vino de la región, admirar la belleza de sus paisajes caminando por sus senderos, disfrutar del sol en sus playas y calas de agua cristalina..

POSITANO...UN RINCÓN DE ENCANTO ITALIANO

Italia es un país lleno de rincones que son el sueño de cualquier amante del bien viajar. Positano es uno de ellos. Es un pueblo ubicado en uno de los acantilados que configuran la Costa Amalfitana. En este lugar tan pintoresco no existen carreteras para la circulación de coches sino que está confeccionada con pequeños callejones estrechos y, en la mayoría de los casos, escaleras. No existen zonas llanas salvo en la pequeña playa.


Dentro de este pueblo costero hay miles de hermosos rincones como plazas e iglesias con un marcado estilo morisco pero, pese a la belleza de los mismos, no es lo que más destaca de este pintoresco lugar sino, sus increíbles vistas al mar. Todo el que visita este lugar lo primero que destaca es lo bello de las vistas que ofrece.


El pueblo Positano se puede ver perfectamente en menos de un día pero, sin duda alguna, este lugar merece que el turista se deleite con cada uno de los rincones mediante un calmado paseo por sus estrechas calles y plazas. Este lugar es un destino ideal para una escapada tranquila, para desconectar del estrés de la vida cotidiana, para un romántico viaje con la pareja o simplemente para aquel que le guste disfrutar de la hermosura de un pueblo costero.


¿Que hacer en Positano? descansar, pasear por sus preciosas calles llenas de casas con colores muy suyos y mediterráneos, tomarse un café en las italianas terrazas ubicadas en las plazas, mirar el mar, impregnarse de los aromas típicos de un pueblo italiano costero...


No es un lugar de turismo de masas, no está masificado pero si es verdad que es un destino turístico muy bien considerado y con muchos admiradores.


La costa Amalfitana no sólo nos ofrece este maravilloso rincón italiano sino que es toda una cadena de pequeños pueblos costeros, todos con un especial encanto. Más adelante, en futuros artículos hablaremos de ellos poco a poco y, además, propondremos rutas para, en un sólo viaje, puedas disfrutar de todos ellos.


jueves, 13 de febrero de 2014

Cabrales

 Este concejo asturiano es todo lo que se le puede pedir a la Asturias montañosa. Y además, sabe a queso. Es difícil ofrecer más. Pero tras saciar la gusa y la excusa que nos trae hasta este lugar, queda una comarca de largos prados y paraísos naturales como los Picos de Europa. Y también pequeñas parroquias con mucho arte donde mandan las iglesias humildes y algún que otro palacio sorprendente como el de Cernuda (o cómo ser regio y rural), el del Mayorazgo o el de Inguanzo.

Appenzell

Appenzell es el centro neurálgico de una comuna homónima en la Suiza más alemanizada. Ahí, un poco lejos de todo, se cura el Appenzeller, uno de los quesos más populares de los supermercados helvéticos por su versatilidad y su sabor suave, amigable. Cuando el canto de sirena quesero se atenúa queda un pueblo de grandes casas de colores, calles pintorescas y peatonales y unas cuantas excursiones potentes: a los Grisones o al romántico Lago Constanza.

Mahón

La principal puerta de entrada a la isla de Menorca no es solo un centro político, logístico y de transporte. También la casa de un popular queso de vaca que la ha situado como la referencia gastronómica en un panorama turístico con muchos estímulos. Aunque ahora su consejo regulador acoge productores de todas las islas, su capital sigue siendo su principal valedor y acompaña una buena cata con un paseo por el puerto y sus recuerdos ingleses.

Gorgonzola



Este enclave lombardo hace que cualquiera se derrita con esa luz y ese crepúsculo tiñendo sus calles y canales. Absolutamente eclipsada por su queso y por la cercana Milán, Gorgonzola sobrevive al efecto ciudad-dormitorio con piazzi llenas de vida, iglesias con encanto como las de San Gervasio y Protasio o el santuario de la Madonna dell’Aiuto. Y, cómo no, con fiestas y ferias en torno a su inconfundible queso.

Gruyères

Gruyères

 Es cierto que su famoso producto no lleva la ‘s’ final y que éste toma el nombre de la comarca (Gruyère) pero cuando se cita a este coqueto pueblito prealpino es inevitable pensar en queso y en vaquitas salpicando las verdes laderas. Luego convence con su idílica postal, con su disfrutable castillo ducal y sus grandes chalets consagrados hoy al alojamiento y a la fondue. Y al final ya sorprende con otras rarezas como su museo HR Giger, su bar alienígena o su completísimo museo de arte tibetano.

Rocamadour

Rocamadour

 El tirón de este famoso ‘sitio’ de Francia (el segundo más visitado del país) fue aprovechado por los productores de queso locales para que bautizara a los delicadísimos quesitos de cabra de sus fromageries. Con razón, ya que los peregrinos fueron los que universalizaron estos suculentos bocados. La parte no comestible de esta simbiosis es un pueblo espectacular que hace equilibrio en el acantilado sobre el que la fe (y el parné) ha levantado todo un santuario imprescindible.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Camembert (Orne)

Camembert (Orne)
 Pues resulta que en esta pequeña localidad, un día remoto de finales del Siglo XVII, a una paisana llamada Marie Harel se le ocurrió hacer un queso cremosísimo y comercializarlo en una cajita de madera. Lo llamó como el lugar: Camembert, y sin querer hizo que este pueblo perdido en mitad de bosques normandos fuera un destino idóneo para escaparse por sus construcciones decimonónicas, sus iglesias puntiagudas y sus callejuelas adoquinadas. A todo ello, el queso le sumó un museo y granja turística, la de Président.

Appenzell,

Pueblos con nombre de queso (como Appenzell, que tiene su propio pueblo y su propio cantón)

Cada vez que los oímos nombrar el cuerpo reacciona cual perro de Paulov segregando saliva. O respondiendo con un “aaaaaah” de placer a lo Homer Simpson. Es la magia de este alimento sabroso y su capacidad de adicción. Pero tras sus nombres hay una historia y también un precioso pueblo homónimo que merece una buen paseo. Aunque sea para hacer hambre antes del atracón.