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viernes, 25 de marzo de 2016

9 Lugares Donde Admirar A Los Animales Sin Verlos Encerrados En Jaulas

Ya está bien de encerrarlos para que los podamos ver y de torturarlos para que nos podamos ‘divertir’. Desde la experimentación con animales para la industria cosmética y farmacéutica, pasando por las corridas de toros y los circos y terminando por los zoos. Lo que el ser humano es capaz de hacer con los animales no tiene nombre. Si los queremos ver de cerca no necesitamos encerrarlos en jaulas que imitan míseramente sus condiciones de vida, aquí te proponemos lugares a los que ir para verlos en la naturaleza, que es donde tienen que estar.

1. Parque Nacional Serengeti, Tanzania
Girafas, leones, elefantes, leopardos, ñúes, hienas, guepardos, cebras, rinocerontes y búfalos salvajes hacen vida a su antojo en el Serengeti, en plena sabana africana: 13.000 kilómetros cuadrados a los pies del volcán Kilimanjaro y lindando con el Ngorogoro, que es territorio maasai. Así que recuerda: ¡No intentes imponer tus normas, allí serás tú el extraño!

2. Islas Galápagos, Ecuador
A casi 1.000 kilómetros de tierra firme, el archipiélago de las Islas Galápagos es un auténtico tesoro. De hecho en este lugar se inspiró Charles Darwin para dar al final con su famosa Teoría de la Evolución. Se ven tortugas gigantes y centenarias, iguanas, pingüinos, albatros, leones marinos y, los más atrevidos, podréis bucear con tiburones. Veréis especies únicas en el mundo y, para que no desaparezcan, precisamente los controles alimentarios en el aeropuerto –aviso- son desmesurados.

3. Island, Australia
Es la casa de cientos de koalas y canguros que viven sin ataduras. Lo único que debéis tener en cuenta es que los koalas duermen casi todo el día y gastan muy poca energía. Procurad no molestarles, sobre todo, porque están en peligro de extinción. En cuanto a los canguros, no hay problema porque se suelen acercan a jugar.

4. Bohol, Filipinas
El mono tarsier es una especie que se encuentra en una de las 7.000 islas del archipiélago y sólo en ese lugar: en Bohol. Para que os hagáis una idea, es un mono en miniatura con los ojos saltones y muy delicado. Suelen quedarse horas abrazados a los árboles – como si fueran koalas- observando su entorno Es muy sencillo verlos si estáis en silencio. Si no, huirán.

5. Hudson Bay, Canadá
Miles de osos polares viven allí a su rollo con la única preocupación de pescar para comer, pero ajenos a cualquier signo de civilización que les incomode. Hudson Bay es la capital mundial del oso polar y es fácil verles, sobre todo, de octubre a noviembre. Os puedo asegurar que, en medio de tanto oso polar, os sentiréis como en el anuncio de Seguros Santalucía.

6. Kaikoura, Nueva Zelanda
Es un destino ideal para el avistamiento de ballenas. A bordo de un barco es posible ver muy de cerca de estos enormes mamíferos acuáticos que se mueven a sus anchas por el Pacífico. Pueden llegar a medir unos 18 metros. Y lo que más impacta es cuando se sumergen y sacan a relucir su cola.

7. El Parque Kruger, Sudáfrica
Es un lugar perfecto para ver leones, jirafas, elefantes y cebras en libertad e incluso quedaros a dormir con ellos en un campamento. Y no sólo eso: también viven allí más de 500 especies de aves y un centenar de especies distintas de reptiles. Con 19.000 kilómetros cuadrados de superficie es una de las reservas más grandes de África. Pasar la noche al raso en el Parque Kruger es una aventura con mayúsculas.

8. Parque Nacional de Yosemite, EEUU
Aunque no lo creáis, hay osos en libertad en EEUU. Yosemite es una especie de pulmón verde en plena California donde se puede acampar y ver a los osos a su aire. Pero os doy un consejo: no os olvidéis comida ni en la tienda de campaña ni en el coche porque los osos acuden al olor y os pueden pegar un buen susto. La estampa os recordará -a los más veteranos- a la casa del Oso Yogui en Yellowstone.

9. El Hosquillo en Cuenca, España
En nuestro país, lejos de los zoológicos y los safaris, también hay reservas naturales que merecen la pena visitar. Es el caso de El Hosquillo, donde es muy fácil –con un solo paseo- ver lobos, gamos, ciervos, corzos, además de buitres leonados que están protegidísimos. Vamos, que como os vean acercándoos a ellos os puede caer una buena multa. Ya veis que no hay que irse tan lejos para ver animales en libertad.

La Toscana, Ese Rincón Tan Emocionante De Italia Que Deberías Visitar

La Toscana es una región italiana llena de joyas tanto en forma de paisajes, como edificios, pueblos y vinos. Por eso si te vas de Erasmus en Italia o tienes pensado escaparte a la región más romántica de Italia, sería un pecado no hacer una parada en sus “ciudades de bandera”, conocer sus pueblos más recónditos o perderse por sus viñedos. No puedes volver a España sin conocer algunas de las claves que hacen de la Toscana la cuna del Renacimiento porque nadie te lo perdonaría. 

De pueblecitos por la Toscana
Si quieres dejar para otro viaje las grandes ciudades e irte de pueblos, ten en cuenta que cuánto más rural sea la zona más barato será. Y cuánto más perdido esté el pueblo en el mapa, mejor. Una muy buena opción para hacer una escapada rápida es acercarse al casco histórico de Castiglion Fiorentino, una joya del medievo. Pienza (en la provincia de Siena) se levantó sobre un poblado etrusco en el Valle D’Orcia y precisamente su mezcolanza lo hace más especial. Y mi última propuesta en materia de pueblos es Montepulciano, muy cinematográfico desde el rodaje de New Moon, de la saga Crepúsculo.

La ruta del vino
Viajar desde Florencia y Siena –por la campiña toscana- es una auténtica aventura para el paladar. Da igual si eres experto en vino y aficionado  al vino. Es una experiencia 10. En concreto desde Chianti parten cerca de una veintena de rutas por los viñedos y los sabores de la región.

La variedad más conocida de la comarca es el Sangiovese, pero son más de 36 las cosechas con denominación de origen que pelean a diario por darse a conocer al mundo. Si eres de tinto: ´Chianti´, ´Vino Nobile de Montepulciano´o ´Carmignano entre otros. Si te va más el vino blanco apunta el ´Vernaccia di San Gimignano´. Eso sí, si bebes no conduzcas.

Florencia, la casa de El David de Miguel Ángel
Si eres de los que te gustaban las clases de Arte en el insti´, en Florencia te vas a hartar. Es la ciudad del Renacimiento por excelencia, la ciudad donde aguarda la escultura de uno de los hombres más famosos de todos los tiempos: El David de Miguel Ángel. Pero hay más. No hay que quedarse en los tópicos.

Florencia invita a pasear. Mi consejo es que recorras el Puente Vecchio, la Galería degli Uffizi con parada obligatoria en la Venus de Botticelli, que entres en el Duomo (la Catedral de Santa María de las Flores), que te tomes un café en la Piazza della Signoria, que te asomes al Piazzale de Michelangelo y que te pierdas por la Galería de la Academia, donde descansa desde hace años El David.

La Torre de Pisa y su inclinación
No hay quien se resista a hacerse una foto empujando  la Torre de Pisa, uno de los monumentos más inestables de Europa con una inclinación de 4 grados. Se levantó allá por el año 1173 y enseguida se empezó a torcer como un churro. Muchos siglos después, lo llamativo es que este monumento de 55,7 metros de altura y 14.700 toneladas de peso siga en pie.

Se han tocado los cimientos, se han reforzado las paredes con más de 600 toneladas de plomo, se ha reforzado el subsuelo con la inyección de nitrógeno líquido y se han colocado barras de hierro para frenar su inclinación. En 1999 la Torre de Pisa fue estabilizada e incluso logró ser enderezada. Lo que está claro es que si no fuera por su espectacular inclinación, hoy Pisa no sería lo que es: uno de los lugares más turísticos del mundo y el aval de ser Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Si todavía no te has decidido, solo una cosa más: ve con el corazón fuerte porque vas enamorarte tanto de Italia que de allí ya no querrás volverte nunca.

sábado, 12 de marzo de 2016

'45 años': Es Curioso Con Qué Facilidad Olvidamos Lo Que Nos Hace Feliz

“Es curioso con qué facilidad olvidamos lo que nos hace feliz”, le dice Kate Mercer (Charlotte Rampling) a su marido (Tom Courtenay) mientras pasean y ven cómo los pájaros ondean el cielo. Una vez en casa, se dirige al garaje y coge una vieja partitura de Bach, se sienta delante del piano y empieza a tocar. Acto seguido quita la partitura y vuelve a interpretarla de memoria. Es ahí cuando comprende que nunca llegaremos a olvidar lo que nos llena, lo que nos define, lo que nos hace felices. Sentirse uno mismo es una liberación que, por el transcurso de la vida, se ha ido desdibujando con el paso del tiempo. Y más aún, cuando te das cuenta de que las decisiones que has tomado, no han sido elegidas por ti.

Ahora es demasiado tarde. A una cierta edad ya no se puede escoger, ni volver atrás. Lo que pasó es irrecuperable, por lo que no queda otra que seguir adelante y valorar lo que se tiene en el presente. No hay que mortificarse. Hay que levantarse y continuar construyendo lo que un día empezaste. “Las decisiones de la juventud son determinantes, y lo importante es creer que elegiste lo correcto”, cuenta Geoff, marido de Kate, en su 45º aniversario de boda. Sin embargo, él mismo no lo tiene tan claro, pues unos días antes, tumbados en la cama, le cuenta a su mujer que echa de menos su vida de joven, cuando vivía despreocupado, pero con un propósito.


Bajo esta tesitura basada en un relato de David Constantine, Andrew Haigh nos trae 45 años, una película sutil que indaga en el lenguaje secreto del amor y sus fracturas a través de una mirada íntima. ¿Hasta qué punto eres tú mismo en una relación? ¿Y si te has convertido en un anhelo de lo que un día fuiste? Todas estas preguntas afloran a falta de solo una semana para el 45º aniversario de la boda de Kate y Geoff Mercer, cuando llega una carta dirigida a su marido que cambiará la forma en que se ha conocido el matrimonio hasta el momento. En ella se notifica que ha aparecido muerto el cuerpo del primer amor de Geoff, congelado en los glaciares de hielo de los Alpes suizos.

Este factor provoca un terremoto en las bases de la pareja, que despelleja las innumerables capas de su vida hasta llegar a lo más hondo. En esta mirada al pasado, para cuestionarse el presente y el futuro, cada uno explora nuevas sensaciones. Él echa de menos lo que dejó atrás, incapaz de valorar lo que ahora tiene. Es víctima del estremecimiento del tiempo perdido. Sin embargo, ella descubre que las pasiones se modulan con el tiempo, pero no se abandonan. Su marido no le ha contado su pasado, lo que le hace dudar de hasta qué punto lo conoce y de si ella ha sido suficiente para él. “Nunca lo hemos hablado en todos estos años”, le dice Kate a Geoff, a lo que él responde: “Hay cosas que no se dicen a tu nueva y guapa novia”.



No se han dado cuenta, pero en todos los años que llevan juntos ha existido un muro entre los dos: no mostrarse tal y como son ellos mismos. De hecho, ni la fractura es tan sustancial para rebelarse. “Me gustaría decirte todo lo que pienso, pero no puedo”, le dice Kate. Los secretos entre ellos perdurarán en el tiempo y seguirán las mismas dudas: “Me preguntaba cómo sabía si era mi primer amor, pero sonrío y digo: cuando muere una preciosa llama, el humo se te mete en los ojos”, cantan The Platters en Smoke Gets In Your Eyes, al final de la película.

Puede Que Walt Disney Fuera Andaluz Y Tú Sin Saberlo

¿Os imagináis cómo sería si la Cenicienta hubiera nacido en Badajoz? ¿Y si Ariel, la sirenita, bucease en aguas de la Costa Brava? Tal vez los príncipes y las princesas de Disney, en lugar de comer perdices para ser felices, se apretasen un cocido si su historia de amor se desarrollase en el Monte del Pardo. O una fabada si fueran asturianos.

No, no nos hemos vuelto locos. Seguro que todos conocéis la leyenda que asegura que Walt Disney está criogenizado, a la espera de que los médicos descubran una cura para sus enfermedades. Los mitos en torno a la figura del genial dibujante han sido muchos, pero puede que este del que os vamos a hablar sea el que más visos tiene de ser cierto.


Allá vamos: Walt Disney se llamaba en realidad José Guirao Zamora, y nació en Mojácar (Almería) en 1901. Parece increíble, pero hay muchas pruebas que apuntan a ello.

Primero, vamos con la versión oficial: Walt Elías Disney nació, efectivamente, en 1901, y fue hijo de Elías y Flora Disney. Punto. Pero la historia paralela, la que da lugar a la leyenda del pasado andaluz del creador de Mickey Mouse, asegura una cosa bien distinta. En realidad, el niño José Guirao Zamora fue el fruto de un idilio entre el médico de Mojácar y una lavandera que servía en su casa, Isabel Zamora, a principios del siglo XX. Otra teoría apunta a que el verdadero padre fue un verdulero ambulante que tampoco quiso reconocer al pequeño.

El caso es que, en aquella época, muchos almerienses emigraban a Estados Unidos e Isabel, repudiada por su amante y huyendo del “qué dirán”, decidió embarcarse camino a Chicago, donde su hermano ya había emigrado años atrás. Allí comenzó a servir en casa de otro matrimonio, los Disney, que acogieron al pequeño en adopción y lo bautizaron con el nombre de Walt Elías Disney en 1902. ¿Parece una peli, verdad?


Suena peregrino, pero el que fuera su vecino en Chicago, Tito del Amo, se ha encargado de investigar el caso. Todo parece un cuento, como no podía ser de otra manera: del Amo creció en la misma calle que los Disney allá en Chicago, y su vida le terminó llevando a mudarse a Mojácar. ¿Casualidad, destino? Quién sabe. El caso es que, al llegar a Andalucía, se encontró con esta leyenda y comenzó a indagar.

En primer lugar, le sorprendió la historia que contaban los viejos del pueblo. Recordaban que, en 1940, tres americanos trajeados llegaron a Mojácar a bordo de un cochazo para pedir la partida de nacimiento del niño José Guirao Zamora. Todo muy normal.

En segundo lugar, otro factor asombroso: Walt Disney era casi idéntico a otros hijos del médico del pueblo, sus supuestos hermanos de padre. Rasgos ibéricos, pelo moreno, no demasiado alto… El prototipo de españolito de la época.



Y, por último, otro asunto sorprendente. Walt Disney siempre sintió mucho cariño y fascinación por todo lo referente a España. Fue su intención construir Disney Land en el Cabo de Gata, a unos kilómetros de su presunto pueblo natal, y también cuentan que él mismo le confesó a Salvador Dalí, con el trabajó en más de una ocasión, que había nacido en Andalucía.



Pero nunca se pudo comprobar. Tito del Amo, en su investigación, consiguió contactar con una de las hijas del verdulero ambulante, el otro posible amante de Isabel Zamora. Doña Hermenegilda era una señora ya mayor, pero sus hijos aceptaron dar el ADN de su madre para poderlo cotejar con los descendientes de Disney. Sin embargo, el proceso se encontró con la negativa de la hija de Walt, que no quiso prestarse a las pruebas.

Del niño José Guirao Zamora nunca más se supo en Mojácar. Tampoco existe ninguna partida de nacimiento de Walt Elías Disney en Chicago. Tres americanos viajaron en el año 40 a una Mojácar que no tenía luz ni agua corriente y a la que rara vez llegaba un coche, mucho menos extranjero. Sus supuestos hermanos eran casi fotocopias del mago de la animación. ¿Fantasía o realidad? Jamás sabremos la respuesta. Pero resulta romántico pensar que la Cenicienta, la Bella Durmiente, Merlín y Mickey Mouse salieron de la cabeza de un español. Tal vez si alguien hubiera invitado a Disney a una buena paella, él mismo hubiera dado una rueda de prensa para proclamar a los cuatro vientos que sí, que de Chicago nada, que él era más español que la Giralda.

Los 8 Libros Raros Que Nadie Conoce Y Deberías Leer

¿Eres de los que no leen best sellers porque te entra urticaria? ¿Eres huérfano de nuevas lecturas y no sabes por dónde seguir? Con esta cuidadísima selección de libros raros podrás cubrir tus próximos meses de lectura y mantener conversaciones de otro nivel acerca de historias que nadie conoce. Podrás, y esto es lo mejor de todo, incluso callarle la boca a ese amigo tuyo que se cree muy top por haber leído a Murakami. Este es un repaso a todos esos libros emocionantes que hay que leer, una vez en la vida, o todo lo que te quede de vida. 

1. Claus y Lucas, de Ágota Kristof

CLAUS Y LUCASUna trilogía muuuuuuuuuy turbia que cuenta la vida de dos hermanos gemelos en una ciudad fronteriza en plena Segunda Guerra Mundial. La crueldad en el sentido más puro, la zoofilia, los castigos físicos para perder el miedo al dolor, la muerte. Unas novelas extrañas, confusas, en las que nada es lo que parece y que te dejan con el corazón encogido pero que no puedes dejar de leer.

2. Bartleby, el escribiente, de Herman Melville



Un abogado de finales del siglo XIX contrata a un nuevo escribiente para su oficina, un tal Bartleby, que pronto se muestra como un empleado ejemplar. Es un tipo de aspecto “pálidamente pulcro, lamentablemente respetable, incurablemente solitario”. Todo va bien hasta que, un día, Bartleby se niega a trabajar y comienza a responder a las peticiones de su jefe con un escueto “preferiría no hacerlo”. ¿Quién es ese tipo? Parece que está viviendo en la oficina. ¿Por qué nunca sale del despacho? Una novela cortita para leer de una sentada.

3. El maestro y la margarita, de Mijaíl Bulgákov

¿Eres de los que no leen best sellers porque te entra urticaria? ¿Eres huérfano de nuevas lecturas y no sabes por dónde seguir? Con esta cuidadísima selección de libros raros podrás cubrir tus próximos meses de lectura y mantener conversaciones de otro nivel acerca de historias que nadie conoce. Podrás, y esto es lo mejor de todo, incluso callarle la boca a ese amigo tuyo que se cree muy top por haber leído a Murakami. Este es un repaso a todos esos libros emocionantes que hay que leer, una vez en la vida, o todo lo que te quede de vida. 


Un carnaval lleno de humor, risa, parodia y amor. Una sátira de la sociedad soviética de los años 60 que termina siendo una metáfora de la naturaleza humana y del combate entre las fuerzas del bien y del mal. Son dos novelas en una: por un lado, Bulgákov nos cuenta cómo es la llegada del Diablo a Moscú y, por otro, nos habla de la novela que su protagonista, el maestro, escribe sobre Poncio Pilato y Jesucristo. Con esta os reiréis seguro.

4. Mientras agonizo, de William Faulkner


El autor, que seguro que os suena si habéis visto la peli Amanece, que no es poco (nota: si no la habéis visto, ya estáis tardando), nos cuenta las peripecias que vive una familia que tiene que trasladar el cadáver de la madre hasta su pueblo natal para ser enterrada. Una novela poliédrica que nos muestra los sentimientos y puntos de vista de cada personaje, cada cual más diferente del anterior, a través de monólogos interiores.

5. Las primas, de Aurora Venturini


Es la historia de una familia disfuncional de clase media, o más bien baja, de la ciudad de La Plata en los años 40. Cada personaje es una caricatura grotesca: la hermana discapacitada y babeante, la prima enana y puta, el profesor que esconde vicios aberrantes de degenerado, la tía frígida y reprimida. La de Dios.

6. Crónicas Marcianas, de Ray Bradbury



Una colección de relatos a veces extraños, a veces divertidos, a veces inquietantes. Bradbury nos cuenta cómo la Humanidad se ha visto obligada a abandonar la Tierra y a colonizar Marte para establecer allí la nueva civilización. Escrita en 1940, nos cuenta el ‘futuro’ ambientado en 1999 y en el arranque del nuevo milenio. Caerá alguna carcajada seguro.

7. Pedro Páramo, de Juan Rulfo



Considerada una de las obras maestras de la literatura latinoamericana, la novela nos cuenta cómo Juan Preciado va en busca de su padre, Pedro Páramo. Preciado viajará al pueblo mexicano de Comala, donde descubrirá que todo el mundo se apellida Páramo. Allí arranca el misterio y la fantasía. Veréis como os pica la curiosidad desde la primera página.

8. Casa de muñecas, de Henrik Ibsen



Es, en realidad, una obra de teatro que cuenta cómo su protagonista, Nora Helmer, debe ocultar a su marido una deuda que adquirió con un prestamista años atrás y que ahora la está chantajeando. Cuando el pastel se descubre, ella cae en la cuenta de que su marido la considera únicamente un objeto en propiedad. Está considerada la primera obra dramática feminista de la Historia.

No os quejaréis que os lo hemos puesto en bandeja. ¿Y lo sexy que va a quedarte cuando te pregunten qué te estás leyendo y tu respondas con un autor que prácticamente nadie conoce? De la gente a la que seas capaz de enamorar con esto no nos hacemos responsables. Pero de tu cultura y ganas de seguir leyendo, sí.